Mucha gente se refiere a la masonería como una “sociedad secreta”. Una mejor definición seria que es una sociedad con ciertos secretos. Siguiendo este punto de vista, cualquier grupo o institución privada es “secreta” en el sentido que sus reuniones solo están abiertas para sus miembros. El proceso de afiliación es privado y los miembros son obligados a mantener en reserva ciertas partes de las ceremonias.
La francmasonería usa saludos, señas y palabras como medio de reconocimiento las cuales son consideradas secretas. Estos saludos son usados a nivel mundial y no cambia en ningún país, de esta forma los miembros puede ser aceptados y recibidos en cualquier logia del mundo, siempre y cuando la logia sea regular y aceptada.
El uso de palabras y señas fueron muy comunes en la Era Medieval, las cuales servían como modo de reconocimiento para los miembros de diferentes órdenes para recibir ayuda y asistencia. Esta tradición ha sido mantenida durante muchos años y hoy en día los miembros de esta fraternidad están comprometidos a ofrecer asistencia a sus hermanos cuando él o su familia lo necesiten.
La Francmasonería no puede ser llamada una sociedad secreta en el sentido literal. Nuestra orden no solicita a sus miembros negar la existencia de nuestra organización ni mucho menos negar su afiliación. Muchos de los miembros usan anillos y pines los que los hacen identificarse claramente como miembros de la fraternidad. Muchas de las Logias y Grandes Logias a nivel mundial están incluso inscritas en las páginas amarillas y muchas de estas Logias también ocupan un lugar en el internet. Muchas de las construcciones masónicas, están claramente marcadas, ya sea con una escuadra y un compás o algún otro signo masónico.
Lo que la francmasonería hace, enseña y donde se reúne no es secreto, pero si es una organización fraternal privada en la cual hombres contribuyen hacia el mejoramiento humano, y al mismo tiempo disfrutan de los beneficios que da una hermandad como la que es la francmasonería.